Soy
de las personas que disfruto mis días cuando arranco en la mañana haciendo
ejercicio. Siento que la actitud y la energía del día son completamente
diferentes a los días en que no puedo hacer ejercicio. Trato de al menos hacer
unos cuatro días a la semana algo de deporte, la mayoría de veces en un
gimnasio, y cuando se puede algún deporte al aire libre lo disfruto también.
Pero
ocasionalmente en los diferentes gimnasios que he ido en la ciudad de Bogotá,
siempre aparece el típico personaje soplador
que consigue distraerme y dañarme mi hora de hacer ejercicio que tanto
disfruto.
Este
típico personaje logra emitir un sonido al exhalar con un sinfín de ssssssss
que salen entre su boca, dientes o que se yo, pero es un ruidito bien
particular que alcanza a atravesar la cavidad de mi oído llegando a mi cabeza,
generando un estímulo que activa una manía o neura que tengo con el tema.